De Adamuz a Urda: Puente tendrá que rendir cuentas en el Congreso tras dos tragedias ferroviarias en nueve meses
El ministro de Transportes tendrá que dar explicaciones el próximo 3 de noviembre tras dos tragedias ferroviarias que se han llevado 115 vidas en apenas nueve meses. La oposición reclama responsabilidades políticas y varios socios del Gobierno se suman a las exigencias de aclarar los fallos de seguridad.
Óscar Puente comparecerá el próximo martes ante la Diputación Permanente del Congreso en uno de los momentos más delicados de su etapa al frente de Transportes. El accidente de Urda (Toledo), con más de 70 fallecidos según los últimos balances publicados, ha reabierto el debate sobre la seguridad ferroviaria apenas nueve meses después de la tragedia de Adamuz (Córdoba), que dejó 46 víctimas mortales.
La comparecencia, solicitada formalmente por el propio ministro, llega después de que Sumar, ERC y Podemos exigieran explicaciones. El PP también ha reclamado responsabilidades políticas y Alberto Núñez Feijóo ha defendido que estas no pueden quedar condicionadas a las conclusiones judiciales. Vox ha cuestionado igualmente la gestión del Ejecutivo, mientras Moncloa mantiene su respaldo a Puente.
La situación plantea un problema político para el Gobierno: ya no basta con explicar cómo ocurrió el accidente; también debe acreditar que los sistemas de prevención y supervisión funcionaban como debían.
Los 17 minutos que ponen bajo examen a Adif
Las primeras investigaciones sobre Urda apuntan a una sucesión de decisiones que va más allá de una simple avería. Tras la caída del sistema automático de seguridad LZB, el centro de control de Adif autorizó a un AVE a reanudar la marcha con normalidad, pese a que otro tren permanecía detenido en la misma vía.
El AVE recorrió unos 25 kilómetros durante aproximadamente 17 minutos antes de la colisión. Las grabaciones conocidas revelan que el centro de control recibió información de que el Iryo continuaba parado, sin que se corrigiera a tiempo la autorización dada al tren que circulaba detrás.
Puente calificó la decisión de «inexplicable». Sin embargo, atribuir el fallo a una orden incorrecta no responde a todas las incógnitas: ¿por qué no se detectó el riesgo?, ¿qué mecanismos debían impedirlo? y ¿qué supervisión existía sobre los protocolos de circulación?
Dos accidentes diferentes, una misma exigencia de responsabilidades
En Adamuz, las investigaciones se han centrado en una posible fractura de una soldadura del carril. En Urda, el foco se sitúa en los procedimientos de circulación tras la caída de un sistema de seguridad. No existen pruebas de una causa común, pero ambos siniestros obligan a examinar cómo se gestionan los riesgos ferroviarios.
Por eso, una de las cuestiones centrales de la comparecencia será qué medidas anunció Transportes después de Adamuz, cuáles se han ejecutado y qué actuaciones siguen pendientes. Una explicación sobre el error inmediato de Urda no sustituye a una evaluación de los controles que debían evitar sus consecuencias.
El Gobierno defiende la fiabilidad de la red y Puente ha insistido en la necesidad de esclarecer lo sucedido. La investigación técnica determinará las causas de los accidentes, pero el debate parlamentario tendrá otro alcance: conocer qué decisiones tomó el Ministerio, qué información manejaba y cómo supervisó los mecanismos de seguridad.
El próximo martes, Puente tendrá que responder a una cuestión que trasciende ambos siniestros: qué garantías puede ofrecer el Gobierno sobre la seguridad ferroviaria y cómo piensa demostrar que las medidas anunciadas se están cumpliendo.
