El 30,4 % de los universitarios no confía en encontrar trabajo en Asturias: quieren quedarse, pero se ven obligados a marcharse
Casi cuatro de cada diez universitarios asturianos no tienen claro que su futuro esté en el Principado, mientras la falta de oportunidades, los bajos salarios y las exigencias de experiencia laboral empujan a muchos a plantearse marcharse. España registra, además, la mayor tasa de sobrecualificación de la UE.
Estudiar una carrera, encontrar un trabajo y poder independizarse. Lo que debería ser el comienzo de la vida adulta se ha convertido en una carrera de obstáculos para muchos jóvenes. En Asturias, buena parte de los universitarios quiere quedarse después de terminar sus estudios, pero los salarios, las dificultades para acceder a una vivienda y las escasas oportunidades para empezar una carrera profesional llevan a muchos a plantearse buscar empleo fuera.
El último barómetro de Compromiso Asturias XXI refleja esa contradicción. El 61,4% de los universitarios encuestados quiere quedarse en Asturias, aunque casi un tercio no confía en encontrar trabajo en la región a corto plazo. Y las empresas tampoco se lo ponen fácil: el 78% de la demanda de contratación analizada exige entre dos y cinco años de experiencia, mientras que los perfiles con menos de un año apenas representan el 18%.
Trabajar no siempre basta para independizarse
El sueldo es otra de las barreras. Según el Monitor Adecco publicado en septiembre, el salario medio en Asturias se situó en 1.942 euros mensuales en 2025, por debajo de los 2.055 euros de media nacional. Además, los trabajadores asturianos fueron los que más poder adquisitivo perdieron ese año, al mantenerse las retribuciones mientras aumentaban los precios.
Estas cifras corresponden al conjunto de trabajadores, no a los recién titulados, que suelen partir de condiciones diferentes.
A escala nacional, el último Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España sitúa el salario medio juvenil en torno a los 1.191 euros mensuales. Alquilar una vivienda completa cuesta de media 1.176 euros. La diferencia apenas deja margen para afrontar suministros, alimentación o transporte.
El problema tampoco desaparece al conseguir un empleo relacionado con los estudios. Las posibilidades de ascenso, la estabilidad y las condiciones laborales influyen cada vez más en la decisión de quedarse o marcharse. El propio barómetro asturiano recoge que el 28% de las empresas participantes reconoce que ofrece salarios poco competitivos para atraer profesionales.
España forma universitarios, pero no siempre les ofrece un empleo acorde
La situación se repite, con diferencias, en el resto del país. España tiene una de las mayores proporciones de jóvenes con estudios superiores de Europa: el 52,6% de las personas de entre 25 y 34 años dispone de una titulación de este nivel, frente al 44,1% de media de la Unión Europea.
Sin embargo, también presenta la mayor tasa de sobrecualificación comunitaria. Según los datos europeos de 2024, el 35% de los titulados superiores españoles de entre 20 y 64 años trabajaba en puestos de baja cualificación, frente al 21,9% de media europea.
La formación tampoco garantiza las mismas oportunidades en todas las profesiones. Un estudio de la Fundación CYD muestra que, cuatro años después de terminar la carrera, los graduados en Informática registraban una base media anual de cotización de 36.623 euros, mientras que en Medicina alcanzaba los 41.839 euros. Son datos de titulados con varios años de trayectoria, no sueldos iniciales, pero reflejan las diferencias entre sectores.
Marcharse para ganar experiencia y poder volver
Buscar oportunidades fuera no siempre significa querer abandonar Asturias definitivamente. Entre los jóvenes encuestados por Compromiso Asturias XXI que contemplan marcharse, el 92,8% expresa su intención de regresar.
El problema es encontrar un puesto al que volver. El barómetro señala dificultades empresariales para cubrir vacantes en informática, tecnología e ingeniería, precisamente mientras muchas compañías concentran sus búsquedas en profesionales que ya han adquirido experiencia.
La distancia entre lo que ofrecen las empresas y lo que necesitan los jóvenes no se resuelve únicamente creando empleo. También importa qué salarios se pagan, qué posibilidades existen de progresar y si el coste de vivir por cuenta propia permite aprovechar esas oportunidades.
Para quienes terminan sus estudios, la decisión de quedarse en Asturias o marcharse acaba dependiendo de algo más concreto que el arraigo: encontrar un trabajo con el que puedan construir una vida independiente.
